No estaba seguro de si iba a compartir esto.
Pero si estás leyendo El Trader, es porque entiendes que el mercado no se aprende desde la comodidad, sino desde la experiencia real.
Este 2025 termino el año con una pérdida cercana a $300,000 después de haber manejado múltiple capital de seis cifras. Y aunque suene duro decirlo, esta experiencia me dejó lecciones que necesitaba aprender si de verdad quiero jugar a largo plazo.
La primera es esta:
Es fácil posicionarte alrededor de narrativas macroeconómicas. Lo difícil es salirte a tiempo.
Yo venía de un 2024 extremadamente consistente. Gané dinero alineándome con la fortaleza del dólar, aproveché tendencias claras en EUR/USD, USD/JPY, y operé con confianza tanto en fases de debilidad como de fortaleza del dólar.
Pero alrededor de enero–febrero de este año, el mercado hizo algo clave: cambió de tendencia.
El dólar hizo un bottom, consolidó durante semanas y entró en una fase bajista que dominó gran parte del año. La data estaba ahí. El precio estaba hablando. Pero yo me quedé atrapado entre ruido, narrativas institucionales y una tesis que ya había dejado de funcionar.
Ese fue el error más caro del año.
Ahí entendí algo fundamental:
El mercado lo descuenta todo, y el precio siempre habla primero.
Puedes tener el mejor análisis macro, la mejor data institucional, pero si no eres capaz de leer el comportamiento del precio y de los participantes en tiempo real, te quedas pillado.
Y eso no es técnico ni fundamental.
Eso es mental.
La segunda lección fue aún más incómoda:
la soberbia llega cuando te va demasiado bien.
Cuando estás en racha, cuando ejecutas bien, cuando todo fluye, empiezas a creerte más de lo que eres. Empiezas a sobreconfiar. A empujar size. A justificar ideas.
El mercado no perdona eso.
El mercado no tiene sentimientos.
No te debe nada.
Y cada dólar que tú pierdes, alguien más lo gana.
Por eso la humildad no es un valor moral en el trading:
es una herramienta de supervivencia.
La tercera lección fue aceptar algo simple pero difícil:
hay que saber someterse.
Someterte al proceso.
Someterte a los resultados.
Someterte a la realidad del momento, aunque duela.
El año pasado fue euforia.
Este año fue disciplina forzada por pérdida.
Y si no sabes manejar eso, caes en espirales que te sacan del juego.
Para mí, el trading es exactamente lo que era el baloncesto para Kobe Bryant:
un deporte de alto rendimiento.
El que quiere ser el mejor entrena más.
Estudia más.
Se exige más.
Y no negocia su disciplina.
Por eso hoy solo quiero rodearme de personas que se toman esto en serio. Personas que no buscan atajos, que entienden que aquí se pagan precios reales por resultados reales.
Personas como tu!
No importa el resultado actual.
Lo que importa es la actitud y el nivel de ejecución.
Eso, y solo eso, es lo que te pone en posición de jugar en ligas grandes.
Seguimos ejecutando.
Seguimos pagando el precio.
Un abrazo,
Desde El Trader les deseamos un feliz fin de año y un próspero 2026.
Con cariño,
Gede.
